IMÁGENES 28. Al final, los ricos nunca lloran

0
169

Duelo es la palabra cuando alguien cercano a nosotros se escapa de este mundo. No más de uno en un millón habrá lamentado la muerte de un profesor inglés que marcó nuestra época, un pensador que sobrevivió por 50 años el pronóstico de sus médicos. De hecho Stephen Hawkins se une a la serie de iluminados que han tratado de explicar las preguntas de todos nosotros: ¿Quiénes somos, por qué somos , para qué somos? ¿Dónde estamos y qué significa que estemos aquí?, pese a su morbosa inmovilidad. Con inteligencia y buen humor nos regaló algunas pistas que formarán parte de la consciencia de la humanidad respecto de ella misma. En este sentimiento abrimos la charla del día aunque nadie de los vecinos sabía de Hawkins. Les dije y hasta se emocionaron por minutos, luego regresaron al batir de los días. Ojalá y fuéramos nada más zombies, somos angustiados por el pan de cada día. Así que pregunté a los recién llegados: ¿Sirve la democracia?

“Casi nos deja ser lo que queremos”, contestó el anciano postpriista. “Casi, porque la democracia es una idea y la vida es algo más que arreglan y desarreglan los humanos, muy imperfectos seres dominantes del mundo animal, que además les da por pensar, elegir, decidir y corromper”. Entonces, la abarrotera de la esquina se le fue a la yugular “No sirve. Prefiero el control de un gobierno fuerte que no se deje amilanar”. “Donde las mayorías mandan, los otros pocos sufren: el gobierno manda estadísticamente para atender a la mayoría aunque falle en servir a las minorías”, interpuso en palabras el panista recién avecindado en la cuadra, Emilio. Le contestó el viejo: “Equilibrar es la idea. Balancear los efectos para no desatender las minorías, que no son pocas. Son minorías porque muchos han coincidido en que los pocos que no van en la ola colectiva deben ser si no eliminados, sí dejados a su suerte”. (Por un momento sentí que nosotros remontábamos las limitaciones legales del INE para tocar cosas importantes, desde abajo)

“Cuando desde el escritorio se diseñan las estrategias uno se encuentra al final con las diferencias entre la impunidad de Edo-Mex y Campeche por citar el mejor caso medido –abonó Panchito– No sólo EPN dejó su estado postrado porque no hizo crecer la plantilla de aplicadores de la ley ( nos dejará igual nacionalmente). Ya sé que se trata de otro poder constitucional de gobierno, pero el Ejecutivo debió haber ejercido su autoridad y liderazgo para sugerir con un golpe en la mesa al Legislativo un cambio de cosas, que no se dio. La densidad poblacional es muy disparatada pero los pocos campechanos están mejor servidos que los muchos mexiquenses, según descubre la Universidad de las Américas en un reciente estudio. Aquí las minorías son las víctimas del delito”

“Si gobiernas para la estadística estarás dejando de lado los pocos que también cuentan, que te votarán en contra y que fueron desatendidos por ser calificados como ciudadanos de segunda” , insistió el anciano. Emilio se opuso: “Por lo mismo vuelvo a insistir que a la fuerza, los cuellos blancos descuiden a las minorías que, para más, aportan muy poco a la economía nacional. Los números dictan que la diferencia es mínima…”El viejo: ”Pero también son mexicanos. La economía está por debajo de los derechos humanos”. Emilio: “Las fuerzas armadas deberían controlar los desmanes de protesta” El otro: “¿Estilo Venezuela?” El otro: “El gobierno fuerte permite que el orden impere”…….Les pregunté si es mejor más poder por menos libertades y la mayoría dijo que sí, que entre mejor orden tengamos el resto de los mexicanos pudiéramos crecer mejor y más rápido. La violencia nos ha cambiado los ideales de la nación. Somos pasto de líderes que propongan la ley del garrote para encontrar la tranquilidad en vez de la paz.

Repartimos la nueva ronda de cafés, unos con azúcar, otros puros, otros edulcorados (somos varias diminutas minorías) Para animar el cotarro solté la pregunta que acariciaba desde la mañana, A ver, les dije a los reunidos: ¿Qué harían con estas dos cantidades? La primera suma no menos de seis mil millones de pesos, en lo que va de un año. La pongo en mi mano derecha. La segunda, en la izquierda consiste sólo en diez mil millones de pesos, en el mismo plazo. Casi me chiflan. Nadie pidió la palabra. Había yo enfriado la reunión pero debía continuar, así que seguí con estas palabras. La cantidad mayor es la estimación de lo que gasta el gobierno federal en publicidad e imagen corporativa, la segunda corresponde a lo que va hacia todas las entidades confederadas. Cifras cerradas al 30 de abril. Hay más dispendios, electrónicos por cierto. Radiodifusores sostienen que el valor de tiempos para la publicidad de los partidos políticos, el TRIFE y el INE que los federales les endilgan asciende, dicen, a seis billones(seis millones de millones de pesos) para cubrir todo el calendario electoral. Consideran que es el triple del presupuesto nacional anual. El senado ha congelado ocho propuestas para reglamentar publicidades gubernamentales, sabedor que no puede darse un tiro al pie. Se enojaron más y fueron despidiéndose poco a poco. Los vasitos de café quedaron a la mitad unos y completos los demás. ¿También tú te vas Chiquis?– “Yo también soy pobre”

— Dionisio Estrada

(Fecha de publicación 14042018)

Dejar respuesta