Ante olas de calor y brotes de enfermedades alérgicas requiere más investigación en México
El Comité de Medio Ambiente del Colegio Mexicano de Inmunología Clínica y Alergia (CMICA) alertó que en el país la falta de investigación atenta contra el desarrollo de medidas de mitigación o de adaptación destinadas a proteger a la población alérgica del impacto creciente de olas de calor vinculadas al cambio climático.
En un artículo de revisión y posicionamiento publicado en la Revista Alergia México, la entidad dejó en claro que la evidencia global confirma la asociación entre la mayor frecuencia e intensidad de las olas de calor y el incremento de los ingresos hospitalarios por exacerbaciones de asma bronquial, así como el aumento de consultas ambulatorias por dermatitis atópica.
El Dr. Miguel Terán Olvera señala que» En nuestra práctica clínica comenzamos a notar cambios en nuestros pacientes con enfermedades alérgicas, lo que nos llevó a preguntarnos si estos eventos climáticos podrían estar influyendo en la presentación y exacerbación de dichas enfermedades. Por ello decidimos investigar cuál podría ser la repercusión de las olas de calor en las enfermedades alérgicas», comentó a Medscape en español el Dr. Miguel Terán Olvera, médico alergólogo e inmunólogo clínico, adscrito al Hospital de Especialidades Centro Médico Nacional Siglo XXI del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y miembro del comité autor de la publicación.
El especialista señaló que, en la búsqueda bibliográfica, lo primero que sobresalió fue la escasez de estudios bien diseñados procedentes de distintas partes del mundo. De 304 registros obtenidos en bases de datos para el periodo 2015–2025, solo 79 cumplieron los criterios de inclusión y participaron en la revisión. Aun así, la evidencia reunida por el trabajo fue consistente.
El cambio climático y el incremento de las olas de calor se asocian con temporadas de polinización más largas, mayor carga de polen en el ambiente y aumento de contaminantes atmosféricos, como el material particulado y el ozono.
Todo ello crea un entorno propicio para la exacerbación de las enfermedades alérgicas. Epidemiológicamente, lo observado se traduce en un aumento de las admisiones hospitalarias por exacerbaciones asmáticas durante periodos de calor extremo, así como en un crecimiento de las consultas ambulatorias por dermatitis atópica, especialmente en población pediátrica. En el caso puntual de la rinitis alérgica, los datos recabados por el comité aún no permiten establecer una relación directa entre las olas de calor y el agravamiento de la patología.
Al Dr. Terán el artículo le dejó una sensación de inquietud debido al frecuente desconocimiento sobre las enfermedades alérgicas en la comunidad médica y al escaso reconocimiento de las olas de calor como factor exacerbante. Dicha preocupación se intensifica al mirar hacia el futuro.
«Las proyecciones indican que estos eventos serán cada vez más frecuentes, intensos y prolongados. Si no generamos conciencia al respecto y no tomamos acciones de prevención, podríamos ver un aumento en las exacerbaciones de estas enfermedades en los próximos años, lo que representaría un problema grave de salud pública», advirtió el médico.
La Dra. Isabel Ocotzi Elías, médica y maestra en Salud Pública con concentración en salud ambiental por el Instituto Nacional de Salud Pública de México (INSP), quien no participó en el equipo autoral de la publicación, aseguró que el trabajo «es relevante para toda la comunidad médica y para los investigadores en epidemiología ambiental, así como para las áreas de epidemiología de las distintas instituciones que prestan servicios de salud en el país».
«Analiza el impacto del cambio climático en pacientes con enfermedades alérgicas. Esto es vital para impulsar decisiones en la atención médica y mejorar la calidad de vida de los pacientes, así como para abordar la demanda de servicios de salud y su impacto económico», añadió.
Se necesita investigar más para accionar en México
Un aspecto crítico identificado por el artículo fue la falta de estudios clínicos y de vigilancia en México que documenten exacerbaciones de enfermedades alérgicas durante episodios de calor extremo.
El equipo autoral señaló que esta ausencia de evidencia local limita la generación de políticas públicas basadas en evidencia y reduce la capacidad de los profesionales de la salud para anticipar y prevenir desenlaces adversos en pacientes alérgicos que viven en el país.
«Es necesario implementar medidas de salud pública en distintos niveles. Sin embargo, la prioridad es hacer más investigación al respecto. Es importante que haya sistemas de vigilancia epidemiológica vinculados a las olas de calor y que estos datos se correlacionen con ingresos hospitalarios por asma, consultas por dermatitis atópica, entre otras enfermedades, para así poder dimensionar el tamaño del problema y empezar a tomar acciones», sostuvo el Dr. Terán.
La Dra. Ocotzi coincidió en que la generación de información, el fortalecimiento de la investigación y el incentivo a grupos de estudio dentro del ámbito de la alergología y de la salud pública son acciones prioritarias para avanzar en este tema.
Como acciones fundamentales señaló la necesidad de capacitar al personal de salud y crear políticas institucionales que mitiguen el cambio climático. Además, consideró que se deben establecer alertas tempranas sobre la calidad del aire y fomentar intervenciones multidisciplinarias que incluyan la inversión en espacios verdes y en hábitos saludables.
Asimismo, el Dr. Terán destacó que el abordaje de este problema requiere intervenciones estructurales y trabajo en equipo, incluso con las personas encargadas del diseño urbano, por ejemplo, para mitigar las islas de calor urbanas y reducir las emisiones contaminantes.
También consideró importante desarrollar campañas de educación dirigidas a la población en general y, sobre todo, a grupos vulnerables como niños y adultos mayores que habitan en las ciudades con altas temperaturas.
«Es un problema bastante complejo y las acciones no solo se limitan a la atención médica en el consultorio. En México puede llegar a representar mayor carga hospitalaria y mayores costos para el sistema de salud. Por eso es importante hacer más investigación, crear conciencia sobre esta problemática y establecer estrategias de prevención», comentó el Dr. Terán.
¿Qué pueden hacer los profesionales de la salud desde sus consultorios?
Según el artículo, la prevalencia de población atópica en México rondaría cifras cercanas al 40 %. Además, se observa un aumento de incendios forestales y la migración de especies de himenópteros (abejas, abejorros, avispas y hormigas) y de garrapatas, lo que agrava el panorama.
Por ello, el Dr. Terán consideró que, por el momento, lo más importante para el personal médico tratante es la prevención.
Destacó que es muy importante educar a los pacientes acerca de medidas básicas de cuidado, como mantener una adecuada hidratación, evitar la exposición en horas de mayor radiación solar, reducir actividades al aire libre en picos de temperatura y estar atentos a las alertas de contaminación ambiental.
En pacientes con asma bronquial es necesario valorar la adherencia al tratamiento y la técnica de administración de inhaladores. En quienes presentan sensibilización a pólenes pueden ser de utilidad herramientas como los semáforos de polen, que monitorean continuamente la concentración de alérgenos de diferentes especies en el aire de las ciudades.
Para médicos no especialistas en alergia, puede ser oportuna la referencia a especialistas (ya que a veces es necesario para prevenir exacerbaciones y visitas a urgencias) y ajustar los esquemas de tratamiento de manera temporal durante estos periodos.
La Dra. Ocotzi coincidió en que es fundamental contar con personal médico informado para mejorar el diagnóstico y tratamiento de exacerbaciones alérgicas.
Aunque reiteró la necesidad de abordar este problema de manera integral. Para tal fin, la perspectiva Una Salud puede ayudar a entender mejor este fenómeno y la interconexión entre salud humana, ambiente y otros seres vivos.
«Las intervenciones deben priorizar a grupos como los integrados por niños, adultos mayores y mujeres embarazadas, quienes son más afectados por las olas de calor y por sus consecuencias en la salud», concluyó la Dra. Ocotzi.
El Dr. Terán y la Dra. Ocotzi han declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.
Fecha de publicación viernes 17 de abril de 2026/Medscape
