AUMENTANDO LA DOSIS. Más ayuda quien no estorba
ROGELIO ALTAMIRANO MORALES. — Con la novedad de que el presidente municipal de Navojoa no se arredra ni baja la guardia. Por el contrario, parece crecerse ante la adversidad e insiste en que la solución al deterioro de los pavimentos de Navojoa está cada vez más cerca.
No solamente anuncia la rehabilitación de calles dañadas, sino también la construcción de nuevos pavimentos donde nunca los ha habido. Y va más allá: promete llevar pavimento a comunidades rurales donde sus habitantes ni siquiera se atrevían a soñar con esa posibilidad.
Alberto Elías Retes mantiene firme su apuesta. Su esperanza está puesta en la fábrica de asfalto, proyecto con el que pretende abaratar costos y convertir en realidad un ambicioso plan de transformación de nuestro amado municipio.
Desgraciadamente, nuestro alcalde parece remar contra corriente. En lugar de encontrar un ambiente de colaboración, enfrenta voces críticas que, lejos de aportar soluciones, se convierten en zancadillas y piedras en el camino.
Pareciera que algunos sectores de la oposición esperan con ansias que este proyecto histórico fracase. Incluso, da la impresión de que se ha tejido una red de resistencias y complicidades cuyo resultado, voluntario o involuntario, termina favoreciendo el mismo escenario de siempre: que Navojoa siga hundido en el problema de sus calles destrozadas.
Y cuidado, porque si el proyecto no prospera, los perjudicados no serán únicamente el alcalde ni su administración. Serán miles de navojoenses que hoy mantienen la esperanza de que el plan de Elías Retes finalmente aterrice y comience a resolver uno de los problemas que más lastiman la imagen y la calidad de vida de nuestra ciudad.
Por eso, ojalá que las voces disidentes reorienten parte de su tiempo y esfuerzo hacia algo más productivo: aportar ideas, sumar voluntades y contribuir al éxito de un proyecto que, de concretarse, beneficiaría a todos, sin distinción de colores ni preferencias políticas.
La crítica es necesaria, desde luego. Pero una cosa es señalar errores y exigir resultados, y otra muy distinta es poner obstáculos por el simple afán de ver fracasar al adversario político.
Si el plan es viable, que se demuestre con hechos; si hay dudas sobre sus costos, que se aclaren; y si existen propuestas mejores, que se pongan sobre la mesa. Lo que Navojoa necesita son soluciones, no una competencia de obstáculos.
Y si de plano no quieren ayudar, por lo menos que no estorben. Porque, en estos tiempos, dejar trabajar también puede convertirse en una forma de contribuir.
¿Acaso es mucho pedir?
Este ha sido mi comentario de hoy. Nos leemos mañana, Dios mediante. Quedo a los pies de usted.
