Disminuye mortalidad por diarrea en LATAM, aunque persisten brechas entre países
Conflictos de Interés 30 de diciembre de 2025
Durante el periodo 2000-2019, la mortalidad por diarrea en Latinoamérica (LATAM ) y el Caribe cayó de manera significativa y en todos los grupos de edad. Los resultados, publicados en Journal of Epidemiology and Global Health, se deben a la acción coordinada de varias intervenciones de salud pública; sin embargo, la persistencia de desigualdades entre países significa que aún se pueden prevenir miles de muertes si se fortalecen y amplían esas intervenciones.[1]
«A pesar de que la enfermedad diarreica es una de las causas más prevenibles de mortalidad en el mundo, en Latinoamérica y el Caribe no se contaba con un análisis actualizado y comparativo de su evolución a largo plazo», comentó a Medscape en español el Dr. Smith Torres Roman, uno de los autores del estudio, médico e investigador del Centro de Evaluación de Tecnologías en Salud (CETS) del Instituto Nacional de Salud (INS), e investigador asociado de la Universidad Científica del Sur, ambos en Lima, Perú.
El especialista señaló que la publicación es relevante para Latinoamérica porque en la región «muchos reportes se enfocan en mortalidad infantil, pero es poco frecuente encontrar evaluaciones que abarquen todos los grupos de edad durante dos décadas de observación y en todos los países de la región bajo una misma metodología estandarizada».
La investigación consistió en el análisis de una base de datos global de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que contaba con información de 20 países latinoamericanos para el periodo citado. Se calcularon tasas de mortalidad estandarizadas por edad (por cada 100.000 personas-año) para grupos etarios de 0 a 14, 15 a 29, 30 a 44 y ≥45 años.
Entre los hallazgos se encontró en general mortalidad más elevada por diarrea en hombres que en mujeres de la región.
Durante el periodo 2015-2019 las tasas más elevadas de mortalidad para el sexo masculino se registraron en Guatemala (11,14), Guyana (5,82) y Nicaragua (2,66), mientras que los valores más bajos en hombres se dieron en Cuba (0,37), Argentina (0,36) y Chile (0,29).
Para las mujeres también existió mayor mortalidad por diarrea en Guatemala (5,97), Guyana (4,30) y Surinam (2,38) y se reportaron tasas más bajas en Ecuador (0,39), Argentina (0,33) y Chile (0,28).
Como dato auspicioso, en la mayoría de los países analizados se observó una disminución significativa en el número de muertes por diarrea.
Por ejemplo, en varones de Ecuador, Costa Rica, El Salvador y Colombia, se observaron respectivamente caídas de 15,8 %, 12,9 %, 11 % y 10,6 % para el periodo 2000-2019. La población masculina de México también se benefició con disminución de 16,3 % entre 2013 y 2019 y la de Panamá logró reducciones de 23,9 % entre 2012 y 2019.
En mujeres de la región también se registraron avances, con caídas en la mortalidad más notables durante el periodo 2000-2019 en Ecuador (-15,6 %), Colombia (-10,7 %) y El Salvador (-10,6 %). Por otro lado, durante 2012-2019 en México se observó disminución de 14,3 % en las tasas de mortalidad para el sexo femenino.
Finalmente, cuando el análisis estadístico se centró en población infantil también se detectaron reducciones significativas en la mortalidad por diarrea en el grupo etario de 0 a 14 años.
Para la población pediátrica las disminuciones más notables tuvieron lugar en Costa Rica (-15,9 %), Ecuador (-14,8 %), Venezuela (-14,1 %) y Colombia (-12,5 %). En tanto que entre las niñas los cambios más significativos se registraron de nuevo en Ecuador (-14,8 %), Venezuela (-13,9 %) y Colombia (-13,4 %), así como en Paraguay (-11,7 %).
«Uno de los resultados principales [de la investigación] es que en la mayoría de los países de Latinoamérica y el Caribe la mortalidad por diarrea mostró disminución sostenida entre 2000 y 2019. Esto reafirma que las estrategias poblacionales, como vacunación contra rotavirus, mejora del saneamiento básico, acceso a agua segura y atención oportuna, están teniendo impacto», sostuvo el Dr. Torres.
Sin embargo, añadió que el estudio también reveló que las brechas en la región persisten marcadas. «En el periodo más reciente algunos países como Guatemala y Guyana mantienen tasas estandarizadas de mortalidad considerablemente más altas. En contraste, Chile y Argentina muestran niveles bajos y estables», ejemplificó el médico.
Juan Degiuseppe, Ph. D., bioquímico, microbiólogo y responsable en Argentina del Laboratorio de Gastroenteritis Virales del Instituto Nacional de Enfermedades Infecciosas-Administración Nacional de Laboratorios e Institutos de Salud (INES-ANLIS) «Dr. Carlos G. Malbrán», aunque no participó en el estudio, lo consideró «sumamente pertinente y de gran valor para la región», ya que aborda un problema clásico de salud pública que a pesar de su enorme magnitud no suele ocupar un lugar central en la agenda sanitaria cotidiana.
«Este trabajo contribuye a visibilizar un evento que continúa afectando especialmente a niños y poblaciones vulnerables y que no siempre recibe la misma atención que otras condiciones más mediáticas», subrayó el Dr. Degiuseppe, también coordinador de la Red Nacional de Vigilancia por Laboratorios de Gastroenteritis Virales en Argentina y responsable del Observatorio Latinoamericano de Vigilancia de Rotavirus (LatinRotaSurv).
¿Por qué mejoraron las tasas de mortalidad por diarrea en Latinoamérica y el Caribe?
El Dr. Torres señaló que el avance en la reducción de mortalidad por diarrea registrado en Latinoamérica y el Caribe es resultado de varias intervenciones que combinadas han demostrado ser altamente efectivas.
Entre las más importantes destacó: introducción y masificación de la vacuna contra rotavirus, mayor acceso de la población a agua potable y saneamiento básico, expansión del uso de sales de rehidratación oral y manejo clínico oportuno de la diarrea, programas de nutrición infantil y suplementación y mayor conciencia pública y educación sanitaria en relación con este tema.
Degiuseppe coincidió en que el avance logrado en la región responde a una combinación de intervenciones sostenidas en salud pública.
Por un lado, las mejoras en saneamiento ambiental han reducido de manera estructural la exposición a agentes infecciosos, a lo que sumó el papel histórico de la terapia de rehidratación oral que desde hace décadas evita millones de fallecimientos al permitir un manejo temprano y efectivo de la deshidratación, especialmente en niños. Pero no dejó de señalar la implementación de la vacunación universal contra rotavirus como un punto de inflexión para la región.
«Rotavirus fue durante años el principal agente causal de diarrea grave en menores de cinco años, el grupo con mayor carga de enfermedad y mayor riesgo de mortalidad. La introducción de la vacuna permitió reducir rápidamente las presentaciones más graves, así como las hospitalizaciones y los decesos asociados», aseguró Degiuseppe.
En el artículo se citaron algunos estudios que ponen números a lo mencionado por el médico. Por ejemplo, uno de 2021 documentó reducciones en la mortalidad por diarrea en población menor de cinco años de México (-39 %), Ecuador (-26 %), Colombia (-19 %) y Brasil (-26 %) luego de la introducción de la vacuna.
«Además, la vacunación genera un efecto comunitario, ya que ofrece protección indirecta incluso a quienes no están vacunados, contribuyendo al control sostenido de rotavirus a nivel poblacional», recordó Degiuseppe.
La tarea en Latinoamérica no está completa si no se logra cerrar la brecha
El Dr. Torres destacó que los avances en la reducción de mortalidad por diarrea en Latinoamérica y el Caribe demuestran que cuando los países invierten de manera sostenida en vacunación, acceso a agua segura, saneamiento y atención primaria, los resultados se traducen en vidas salvadas. Sin embargo, advirtió que el progreso no ha sido uniforme y que todavía existen países y comunidades en donde la mortalidad por diarrea continua inaceptablemente alta.
Por eso pidió que los tomadores de decisión de la región procuren cerrar la brecha de inequidad en acceso a agua y saneamiento, fortalezcan la calidad del registro de mortalidad, garanticen altas coberturas de vacunación contra rotavirus, mejoren la atención primaria y la oportunidad de consulta y atiendan a nuevas amenazas, como el cambio climático.
Del estudio, Degiuseppe refirió sensaciones encontradas. Por un lado, lo alentó ver que Latinoamérica y el Caribe ha logrado avances sostenidos y que las intervenciones de salud pública funcionan cuando se implementan de manera consistente. Pero al mismo tiempo le preocupó la persistencia de desigualdades profundas que reflejó el trabajo.
«Que algunos países sigan registrando tasas de mortalidad varias veces superiores a los de menor riesgo habla de inequidades estructurales que todavía no hemos podido resolver», puntualizó.
Y añadió: «En definitiva, los resultados invitan tanto a reconocer los logros como a redoblar esfuerzos, especialmente en los territorios donde la mortalidad por diarrea sigue siendo una expresión de desigualdad social y falta de acceso a servicios esenciales».
«En síntesis, el estudio deja un mensaje claro: hemos avanzado, pero la tarea no está completa y para cerrar las brechas se necesita fortalecer las intervenciones, mejorar la calidad del registro de mortalidad y priorizar a los países más vulnerables», concluyó el Dr. Torres.
Todos los autores y autoras del artículo, el Dr. Torres y Juan Degiuseppe, Ph. D., han declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.
Fecha de publicación viernes 2 de enero de 2026/Medscape
