Oct 7, 2026

El curioso inicio de Rubén Blades en el poderoso sello Fania Records.

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JUANA PEÑA. —  Haciendo mandados, pegando estampillas y empujando un carrito lleno de discos con una rueda rota por las frías calles de Manhattan: el curioso inicio de Rubén Blades en el poderoso sello Fania Records.

 

 

En 1974, Rubén Blades regresó a EE.UU con una preocupación muy distinta a la fama, necesitaba trabajar para ayudar a su familia. Así que aprovechando que Richie Ray & Bobby Cruz ya le habían grabado una canción, llamó a Fania Records y se ofreció como compositor, pero le dijeron que no necesitaban uno. Estaba prácticamente por colgar cuando preguntó si tenían cualquier otro trabajo disponible. Y le ofrecieron una vacante en el departamento de correo de Fania, enviando discos. El sueldo era 125 dólares semanales. Rubén aceptó. ‘Eso era mejor que nada’, recordaría años después.

 

El mailroom era un cuarto pequeño, incluso para los estándares de Nueva York, y estaba lleno de discos y cintas. Rubén contó que debía meter cada álbum dentro de un sobre, buscar la dirección de las emisoras de radio y preparar aquellos envíos promocionales. El volumen de correspondencia era tan pesado que, según su propio relato, el correo no quería pasar a recogerlo. Así que le tocaba llevarlo él mismo y corría para llegar antes de que cerrara.

Fania tenía uno de esos pequeños carritos de carga y Rubén recuerda que siempre tenía una rueda mala. Lo llenaba con los paquetes y salía empujándolo por Manhattan, desde la zona de la calle 57 y Broadway hasta la oficina postal de la calle 52. Y lo recordó de una manera muy concreta: ‘En invierno aquello no tenía ninguna gracia’.

 

Jerry Masucci lo empleaba para todo, llevar cosas al correo, pegar estampillas, sellar sobres, entregar paquetes y hacer mandados. Pero Rubén hacía algo mucho más valioso mientras cumplía sus labores: se quedaba cerca. La salsa comenzaba a calentarse en Nueva York y él había logrado meterse físicamente en el epicentro donde todo ocurría. Mientras despachaba la música de las grandes estrellas, Rubén Blades estaba escribiendo el camino para convertirse en una de ellas.

 

En ese ir y venir se relacionaba con músicos y compositores, hasta que por cuestiones del destino apareció una oportunidad con Ray Barretto. Alguien en Fania reparó en que ‘el tipo ese que anda en el correo canta y escribe bien’. Lo probaron y quedó. Pero, aun cuando comenzó a cantar con Barretto, Rubén no dejó inmediatamente el correo, porque la música todavía no le daba para vivir. Por una actuación podía ganar alrededor de 35 dólares. Su explicación, años después, fue muy suya: ‘Los monos no se sueltan de la rama hasta que no tienen otra en la mano’.

 

Incluso recuerda lo apretada que era su economía. Pagaba 100 dólares por el cuarto, enviaba 200 dólares a su mamá y vivía con lo que le quedaba. Para ahorrar, caminaba en vez de utilizar el metro, con lo que calculaba que se ahorraba 21 dólares al mes.

 

Mientras todavía estaba en esa transición, en 1975 apareció otra oportunidad importante junto a Willie Colón: Rubén compuso y cantó ‘El Cazanguero’ para el álbum ‘The Good, The Bad & The Ugly’. Ese cruce no sólo selló una sociedad irrepetible, también dio inicio de una etapa que cambiaría el rumbo de su vida… Y lo demás es historia.

 

 

PUBLICADO EL 07 OCTUBRE DE 2026 Con información de la red X de  Juana Peña  @Chris_Montz 

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