El nuevo partido que formará Elon Musk desafía a Trump

MADRID, ESPAÑA. — El empresario Elon Musk ha dado un paso importante en el ámbito político al anunciar la fundación de un nuevo partido en Estados Unidos. Esta iniciativa surge como respuesta a su insatisfacción con las políticas del actual presidente, Donald Trump, y busca ofrecer una alternativa al bipartidismo convencional.
Musk ha declarado su intención de distanciarse de los conflictos entre demócratas y republicanos, proponiendo el «Partido de América» con el objetivo de eliminar lo que él denomina un «sistema unipartidista de malgasto». Este movimiento busca presentar una nueva perspectiva política enfocada en la eficiencia y la reducción del gasto público.
Elon Musk, reconocido por su dirección en Tesla y propietario de la red social X, oficializó la creación del «Partido de América» durante el Día de la Independencia de Estados Unidos. Este acto se realizó en un evento público donde Musk expuso su visión para el futuro político del país.
La iniciativa surge tras su descontento con las políticas fiscales implementadas por Trump, a las que describe como un malgasto innecesario. Musk manifestó que estas políticas han llevado a un aumento significativo del déficit nacional, afectando la economía a largo plazo.
Además, Musk destacó la necesidad de una gestión gubernamental más eficiente que priorice la innovación y la sostenibilidad. Argumentó que el exceso de gasto público inhibe el crecimiento de sectores clave como la tecnología y la energía renovable.
La creación del «Partido de América» también incluye un plan para reformar el sistema electoral, con el fin de fomentar una mayor participación ciudadana y reducir la polarización política.
Resultados de la encuesta de apoyo
En una encuesta realizada el 4 de julio, Musk determinó que dos tercios de los participantes apoyaban la creación de un nuevo partido político. La encuesta, que contó con la participación de 1,2 millones de usuarios, reflejó un respaldo del 65,4% hacia la iniciativa de Musk.
Este amplio apoyo se atribuye a la creciente insatisfacción de la población con las opciones políticas tradicionales. Muchos encuestados expresaron su deseo de ver una alternativa que enfatice la eficiencia y la reducción del gasto público, valores promovidos por el «Partido de América».
Asimismo, la encuesta reveló que un porcentaje significativo de participantes considera que el bipartidismo actual limita el progreso y la implementación de políticas innovadoras. La confianza en las instituciones gubernamentales también mostró signos de declive, lo que refuerza la necesidad de un cambio estructural en el panorama político.
Musk ha indicado que estos resultados son fundamentales para justificar la creación del nuevo partido y que buscará continuar recopilando datos y opiniones para adaptar su plataforma a las demandas de la ciudadanía.
Conflicto con Donald Trump
La relación entre Musk y Trump se ha deteriorado significativamente debido a desacuerdos sobre el reciente paquete fiscal aprobado por el Congreso. Musk, quien anteriormente apoyó esfuerzos para reducir el gasto federal como jefe del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE), ha criticado abiertamente las decisiones de Trump.
Musk calificó las políticas fiscales de Trump de «despilfarro innecesario», argumentando que estas medidas han incrementado la deuda nacional sin ofrecer beneficios sostenibles a largo plazo. Este conflicto refleja una divergencia fundamental en la visión de cómo gestionar los recursos públicos.
Además, Musk ha señalado que la administración de Trump ha fallado en implementar reformas que promuevan la innovación y la competitividad en sectores estratégicos. La falta de inversión en tecnología y energía renovable, según Musk, es un obstáculo para el desarrollo económico.
k
Este enfrentamiento ha generado tensiones dentro del Partido Republicano, con algunos miembros cuestionando la postura de Trump y otros defendiendo sus políticas. La aparición de Musk con su propio partido añade una nueva dinámica al ya polarizado escenario político estadounidense.
Implicaciones políticas
La creación de un tercer partido podría alterar el panorama político estadounidense, tradicionalmente dominado por demócratas y republicanos. Este cambio podría redistribuir el poder y las alianzas dentro del Congreso, afectando las estrategias de ambas partes.
Los republicanos, en particular, han manifestado preocupación por el impacto que esta nueva figura política podría tener en sus posibilidades de mantener la mayoría en las próximas elecciones legislativas de 2026. La fragmentación del voto podría beneficiar a los demócratas, alterando el equilibrio de poder.
Por otro lado, los demócratas verían en este movimiento una oportunidad para atraer a votantes descontentos con el bipartidismo, lo que podría fortalecer su posición en ciertas regiones y demografías. Sin embargo, también enfrentan el riesgo de perder votantes que eligen al «Partido de América» como una tercera opción.
Además, la introducción de un nuevo partido podría incentivar una mayor competencia y fomentar un debate más amplio sobre políticas clave como la gestión económica, la sostenibilidad y la eficiencia gubernamental. Este dinamismo podría llevar a una revisión y mejora de las propuestas de ambos partidos tradicionales.
La presencia del «Partido de América» también podría influir en las futuras alianzas políticas y en la forma en que se abordan las reformas electorales. La necesidad de adaptarse a un sistema más competitivo podría impulsar cambios en cómo se llevan a cabo las campañas y en la manera en que se identifica y aborda a los votantes.
Finalmente, la entrada de Musk en la política con un nuevo partido subraya una tendencia creciente de líderes empresariales que buscan influir directamente en las políticas públicas. Este fenómeno podría establecer precedentes para futuras iniciativas similares, redefiniendo el rol de los empresarios en la esfera política.
Otros intentos de crear un tercer partido fuerte en Estados Unidos
Hace unos años ya hubo un intento de crear un tercer partido potente en Estados Unidos. Esta posibilidad de crear una nueva formación surgió después de que los republicanos de la Cámara de Representantes despojaron a la legisladora Liz Cheney de su posición de liderazgo en la formación.
Los resentimientos dentro del Partido Republicano repuntaron entre los que se mantienen leales al que era entonces expresidente Donald Trump y quienes deseaban que el partido lo repudiara rechazando sus continuas denuncias falsas de fraude en la elección de 2020.
Primero fue la dramática expulsión de la legisladora Liz Cheney de su puesto de liderazgo en la Cámara de Representantes después de votar a favor del juicio político a Trump y denunciar sus reclamos de que la elección fue “robada” por los demócratas. Después vino el anuncio de que más de 100 conservadores descontentos estaban explorando la posibilidad de lanzar un nuevo partido político alineado a los ideales de los fundadores de Estados Unidos.
Para los observadores externos, la creación de un nuevo partido a partir de los remanentes de otro dividido por discordias internas puede parecer algo completamente natural. Otras democracias en el mundo operan con múltiples partidos y los nuevos partidos pueden alcanzar un éxito inmediato. Así sucedió en Francia, donde Emmanuel Macron fundó el partido En Marche en abril de 2016 y para mayo de 2017 ya había sido elegido presidente de la república.
Pero en EE. UU., la historia de los «terceros» partidos como una alternativa a los Demócrata y Republicano que dominan la política nacional ha sido muy poco afortunada.
En la era moderna, los terceros partidos no han podido hacer otra cosa que actuar como “aguafiestas” en las elecciones presidenciales, desviando votos de los otros dos grandes partidos, y solo han logrado un mínimo número de legisladores al Senado o la Cámara de Representantes en los últimos 70 años, nunca alcanzando un nivel significativo de poder.
“La historia de los terceros partidos en Estados Unidos es que generalmente termina siendo absorbidos por uno de los dos grandes partidos”, comentó Kyle Kondik, editor de Sabato’s Crystal Ball en el Centro de Política de la Universidad de Virginia.
El anuncio de un posible tercer partido, surgió entonces cuando los miembros republicanos de la Cámara de Representantes despojaron a Cheney, hija del exvicepresidente Dick Cheney, de su posición de liderazgo en la cámara por sus continuas denuncias contra Trump.
Elon Musk y Buda: la falsa analogía
El mismo día, una coalición de republicanos descontentos, entre ellos exgobernadores, ex miembros del Congreso, exembajadores y ex funcionarios del Gabinete, firmaron una carta que exigía al liderazgo republicano que reformara el partido o se arriesgaran a una agrupación “alternativa”.
El mensaje que quisieron enviar a los líderes del Partido Republicano fue que “ya basta”, comentó Miles Taylor, un exjefe de gabinete en el Departamento de Seguridad Nacional de Trump, quien escribió un libro anónimo sobre su servicio en la administración.
“Necesitamos ofrecer una coalición sensata a este país y una visión alternativa más unificadora de la que estamos viendo en el presente Partido Republicano, que ahora está podrido hasta la médula por los persistentes ataques a nuestra democracia”, afirmó Taylor a CNN. “Nuestro mensaje ahora –agregó– es que llegó la hora de reformar o rechazar al Partido Republicano”. Sin embargo, crear un tercer partido que funcione en EE. UU. es más difícil de lo que parece.
Una democracia poco usual
El éxito de un tercer partido en Estados Unidos, si se define como tener un papel real en las operaciones del gobierno federal, se dificulta enormemente por la forma en que el poder político está distribuido.
Según Marjorie Hershey, profesora emérita de Ciencias Políticas en la Universidad Bloomington de Indiana, la democracia en Estados Unidos es poco convencional en muchos aspectos.
Elon Musk, ¿la sombra del poder o el poder en la sombra de las tinieblas?
Parte de eso tiene que ver con que las leyes electorales son redactadas por las legislaturas estatales, que a su vez están dominadas por los partidos principales. Esto implica que es muy difícil para los nuevos partidos políticos que sean incluidos en las boletas.
Además, como cada miembro de la Cámara y el Senado es elegido en una contienda en la que el ganador se lo lleva todo, un tercer partido, incluso con respaldo sustancial, tenderá a quedarse fuera del poder.
En muchas otras democracias, un partido que recibe el 10% del voto para una legislatura obtiene un cupo proporcional de los escaños. En Estados Unidos, sin embargo, es posible que un tercer partido adquiera un porcentaje significativo del voto nacional sin que logre capturar un solo asiento en el Congreso.
Eso solo cambiaría si el respaldo al tercer partido estuviera concentrado en un estado o distrito hasta el punto en que alcance una mayoría de los votos en ese entorno.
De igual modo, la forma en que los votos presidenciales se cuentan sobre una base de estado por estado dificulta que un tercer partido pueda competir. Cuando el empresario de Texas, Ross Perot, aspiró a la presidencia en 1992 por el Partido de la Reforma, recibió el 19% de la votación general, pero como esos votos estuvieron dispersos en el resto del país, no ganó ningún estado y por ende tampoco recibió siquiera un voto en el Colegio Electoral.
Una amenaza débil
De modo que cuando Miles Taylor y los otros republicanos que amenazan al Partido Republicano con formar una nueva agrupación, su intención no es percibida como un esfuerzo para establecer un nuevo centro de poder en la política estadounidense que pueda operar de igual a igual con los Demócratas y los Republicanos.
Elon Musk es un gilipollas
En su lugar, parece más una promesa de desviar votos de candidatos republicanos que den como resultado victorias de los demócratas.
En esencia, el hecho de que no haya un camino viable para un tercer partido que participe activamente en el gobierno de EE. UU. es aceptado por la mayoría de los estadounidenses, pero algunos se preguntan si debería ser así.
Estos argumentos parecen no han tenido influencia en la decisión de Musk y todo hace pensar que en los próximos meses se lanzará a la creación de un tercer partido en Estados Unidos que pueda competir con los tradicionales demócratas y republicanos. Dinero no le falta para el empeño.
PUBLICADO EL 12 DE JULIO DE 2025 Con información de Nuevatribuna.com )