En Yucatán, encuentran minas de ocre en cuevas submarinas

YUCATÁN, MX.— Este viernes, un equipo de científicos multinacionales anunció el hallazgo de una de las minas de ocre más antiguas de América, sumergidas en la Península de Yucatán.

El doctor Roberto Junco, subdirector de arqueología subacuática del Instituto Nacional de Antropología e Historia de México (INAH), explicó que: “Es uno de los grandes descubrimientos que se han venido dando en estas décadas”.

Mencionan que Sam Meacham y Fred Devos, exploradores del Centro Investigador del Sistema Acuífero de Quintana Roo (CINDAQ), se adentraron en 2017 a una parte inexplorada de las cuevas.

El subsuelo de Yucatán es una vasta red de túneles, cuevas, pozos y cenotes que hoy están inundados, pero que en su día estaban sobre el nivel del mar.

La canadiense MacDonald, una de las principales especialistas mundiales en el estudio de ocre, un pigmento que fascinó a los humanos desde hace miles de años y que era utilizado para pintar cuevas, decorar cuerpos y tratar pieles, coincide con Junco en las posibilidades que abre el descubrimiento de Devos y Meacham.

Presuntamente, dichas cuevas habrían sido exploradas por humanos hace más de 10 mil años, pero, con el tiempo, terminaron sumergidas.

Las investigaciones en los sistemas de cuevas ahora sumergidas en la península de Yucatán continúan arrojando evidencia de presencia humana durante la transición del Pleistoceno-Holoceno.

Los restos esqueléticos se encuentran dispersos por las cuevas de Quintana Roo, la mayoría representando a individuos que murieron in situ.

Las razones por las que exploraron estos entornos subterráneos no han quedado claras. Aquí, anunciamos el descubrimiento de la primera mina subterránea de ocre de la era paleoindia encontrada en las Américas, que ofrece evidencia convincente para la minería en tres sistemas de cuevas en el este de Yucatán durante un período de ~ 2000 años entre ~ 12 y 10 ka.

Los pasajes de la cueva exhiben evidencia conservada de pozos de extracción de ocre, herramientas de excavación de espeleotemas, escombros de piedra de flujo rotos y apilados, marcadores de navegación de mojón y hogares que producen carbón vegetal de especies de madera altamente resinosa.

La sofisticación y el alcance de las actividades demuestran una buena disposición para aventurarse en las zonas oscuras de las cuevas para prospectar y recolectar lo que evidentemente era un recurso mineral muy valioso.

Los resultados de la investigación se publicaron en la revista Science Advances.

(PUBLICADO EL 03/07/2020)

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *