Flexitarianismo: la dieta que salvará el mundo… y te hará vivir más años

Si eres de los que vive septiembre como un mes para hacer borrón y cuenta nueva, es muy probable que ahora mismo estés inmerso en un mar de propósitos para lograr convertirte en una mejor versión de ti mismo. En esa larga lista que manejas, comer mejor es, casi seguro, uno de los primeros ítems. El clásico hábito que, año tras año, te propones mejorar y, luego, no tardas en abandonar.

 

 

Pero no te desanimes. Este año te damos otra razón para que te mantengas firme en tu intención. Cada vez que tu voluntad flaquee, piensa en que no sólo tu salud depende de la dieta que elijas. También la del planeta está en juego.

 

Lo están advirtiendo los máximos expertos en todo el mundo: tanto el bienestar de la población como la sostenibilidad del mundo en el que vivimos pasan, irremediablemente, por un cambio en el modo en que consumimos -y producimos- los alimentos. Y eso, al menos para los habitantes del primer mundo, supone reducir drásticamente la ingesta de carne y aumentar exponencialmente la de frutas, verduras y legumbres.

 

La llaman dieta flexitariana, en alusión a un patrón de alimentación básicamente vegetariano en el que la carne tiene cabida de forma ocasional. Y es muy distinta a la que hoy en día llevan la mayoría de españoles, aunque está ganando adeptos.

 

Según datos de la consultora Lantern, en 2017 un 6,3% de la población se declaró flexitariana, un porcentaje que unido al 1,3% de vegetarianos y al 0,2% de veganos cifran en más de tres millones y medio la tendencia veggie en España.

 

Necesitamos mantener la producción de alimentos dentro de unos límites que disminuyan el riesgo de cambios potencialmente catastróficos en el sistema terrestre

 

A principios de este año, la Comisión EAT-Lancet, que reúne a 37 científicos punteros de 16 países, dibujó un plan global con algunas de las medidas concretas que hacen falta para que, en 2050, el planeta pueda alimentar, sin morir en el intento, a los casi 10.000 millones de personas que se esperan.

 

Entre otras iniciativas, el panel señaló la necesidad de una transformación que duplique la ingesta de «alimentos saludables como frutas, verduras, legumbres, nueces y semillas» y reduzca en más del 50% de media el consumo de alimentos menos saludables, como la carne roja.

 

Según sus consejos, debemos cambiar nuestros platos para que la fruta y la verdura ocupen al menos la mitad del espacio, que nuestra fuente de proteínas principal sea vegetal -a través, por ejemplo, de legumbres como las lentejas o las alubias- y el pescado, la carne y los productos lácteos se consuman ocasionalmente y en cantidades moderadas.

 

Estas medidas no sólo permitirían “prevenir aproximadamente 11 millones de muertes por año, lo que representa entre el 19% y el 24% del total de fallecimientos en adultos”, señaló la comisión, sino también mantener la producción de alimentos dentro de unos límites que disminuyan el riesgo de “cambios irreversibles y potencialmente catastróficos en el sistema terrestre”

 

(PUBLICADO EL 20/09/2019

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