Impacto del cierre del estrecho de Ormuz en la economía mundial es a largo plazo.
MEDIO ORIENTE. — El Banco Central de Qatar advirtió que las reservas mundiales de petróleo se están agotando progresivamente, no por una disminución de la producción ni un aumento del consumo, sino porque la clave para la entrada y salida del petróleo permanece bloqueada en un estrecho paso.
Según la agencia de noticias Fars, el Banco Central de Qatar advirtió en su último informe semanal que lo ocurrido en el Estrecho de Ormuz en las últimas semanas no es solo una crisis pasajera, sino que ha infligido una profunda herida a la estructura de suministro energético de Asia, cuya recuperación llevará meses incluso con la firma de un acuerdo político y el fin de la tensión entre Washington y Teherán.
Según el informe, el cierre del Estrecho de Ormuz, una arteria vital para el transporte de energía, provocó una de las mayores crisis de suministro en la historia de la industria petrolera. Casi una quinta parte de todo el petróleo y el gas licuado del mundo quedó atrapado en este estrecho.
El precio del petróleo Brent alcanzó los 118 dólares por barril durante el punto álgido de la tensión, pero ante las señales de un alto el fuego, los precios cayeron a menos de 80 dólares a mediados de junio. Sin embargo, los depósitos de petróleo de los países consumidores se están vaciando cada vez más, y este riesgo provocará un nuevo aumento de los precios.
Asia ha sido la región más afectada por esta crisis, ya que el 80% del petróleo crudo del continente y el 90% de su gas natural licuado importado transitan por el estrecho de Ormuz. Ante el cierre de esta ruta, los países asiáticos han recurrido a medidas de emergencia, como la jornada laboral de cuatro días, el regreso a las centrales eléctricas de carbón y la retirada de reservas estratégicas de petróleo.
El Banco Central de Qatar ha dividido a los países asiáticos en dos grupos: Japón y Corea del Sur se encuentran en una mejor situación, con reservas de petróleo equivalentes a 30 semanas. China también se ha salvado en cierta medida del cuello de botella mediante el uso de rutas alternativas y el uso de carbón nacional; pero, por otro lado, India, Vietnam, Singapur, Bangladesh, Pakistán y Sri Lanka se encuentran en una situación muy frágil, con reservas de petróleo de tan solo entre 30 y 90 días.
Además de sus escasas reservas de petróleo, estos países se enfrentan a graves restricciones cambiarias y déficits presupuestarios que les impiden controlar cualquier aumento de precios.
Se avecina una crisis económica mundial.
El informe también describe tres vías para la transmisión de perturbaciones energéticas a la economía asiática: primero, el aumento de los precios del combustible y del transporte, que eleva los precios de todos los bienes; segundo, las interrupciones en la cadena de suministro de productos petroquímicos y fertilizantes químicos, que provocan un alza en los precios de los alimentos; tercero, el aumento de los costos de importación de petróleo y la salida de capitales, que deprecian las monedas locales y exacerban la inflación importada.
El Banco Central de Qatar ha pronosticado que la tasa de inflación promedio en Asia alcanzará el 5,2 % este año, en comparación con el 3 % del año pasado. Este incremento del 2 % implica la interrupción de los planes económicos, la reducción del poder adquisitivo de la población y la profundización de las desigualdades sociales.
Al final del informe, se enfatiza que, a pesar de las señales de alivio de las tensiones, no se debe esperar un rápido retorno a la normalidad. Los campos petroleros cerrados deben reiniciarse, las compañías de seguros y navieras deben recuperar la confianza, los equipos logísticos deben ponerse en orden y los almacenes de petróleo vacíos deben llenarse. Todo esto lleva tiempo, y se espera que la situación no vuelva a los días previos a la crisis hasta principios del próximo año. Por lo tanto, lo que está sucediendo hoy en los mercados asiáticos no es solo una turbulencia pasajera, sino un cambio fundamental en las ecuaciones energéticas y económicas de este continente que mantendrá su pesada sombra sobre la vida de las personas y las empresas al menos hasta la próxima primavera.
Cabe señalar que se pronostican los efectos negativos del cierre del Estrecho de Ormuz en la economía global hasta la próxima primavera, siempre que se llegue a un acuerdo, pero si los ataques de EE. UU. continúan y el Estrecho de Ormuz permanece cerrado, la crisis durará varios años.
PUBLICADO EL 12 DE JULIO 2026 Con información de Prensa Irán.
