Feb 1, 2026

NOTAS SUELTAS. Ardua labor

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Donaldo Trump27 (1)

 

“La Patria es primero” (Vicente Guerrero).

 

 

HERMOSILLO, SONORA, MX. — Se sabe que Mr. Trump se encuentra muy ocupado viendo como administra el mundo, lo que abarca la geografía, los recursos materiales, la política, los negocios, la moral y la idea que los pueblos tienen de la democracia y el derecho.

 

No son pocos los esfuerzos del nuevo dictador planetario para controlar los destinos del racimo de países que integran el hemisferio que, desde su óptica, resulta patrimonio de la nación que preside, lo cual no es obstáculo para que los bienes terrenales de la periferia obren en el inventario de adquisiciones logradas o por lograr en aras de la “seguridad nacional”.

 

Como hemos visto, la poca cultura e ilustración de Mr. Trump le permite ver como ojos pueriles y golosos el patrimonio ajeno, sin que haya pudor declarativo ni escrúpulos ejecutivos en el saqueo, extorción y secuestro que comete por razones de estado mental más que por facultad legal.

 

Según ha dicho, la única fuerza capaz de detenerlo es su propia moral, su propia mente, no aquello que rige las relaciones internacionales del resto de los países. Con ello, se declara vigente el corolario Trump de la doctrina Monroe y el engendro resultante norma de validez extraterritorial para cualquier efecto.

 

Es decir, aquí no vale la razón, el sentido común, las leyes, tradiciones y costumbres en materia de relaciones internacionales, sino lo que le sale de los cojones.

 

Vamos, ni siquiera vale su propia historia nacional, el respeto a sus monumentos y símbolos, como se puede ver tras la decisión ejecutiva de derribar el ala este de la Casa Blanca para hacer un gran salón de baile, emprender persecuciones policiacas a ojos vistas contra sus propios connacionales, y ataques contra académicos y estudiantes que ahora caen en la categoría de “extremistas radicales de izquierda” o “terroristas domésticos” … y recibir un balazo en la cara o una lluvia de balas estando desarmado y en el suelo.

 

Tenemos una Europa dispuesta a bajarse los calzones y una América amedrentada que están por continuar y fortalecer tratados y acuerdos que los subordinan económica y políticamente al imperio, que fortalecen la dependencia so pretexto de la integración económica en la babeante fantasía de que debemos hacer frente a la competencia asiática al lado de Estados Unidos, sin considerar la urgente necesidad de diversificar mercados y fortalecer el aparato productivo propio, pero aun así hablamos de “soberanía”.

 

Nos empeñamos en vivir la fantasía mediática de la colaboración bilateral, la coordinación y el apoyo con el mantra de la “no subordinación” y la soberanía; nos empeñamos en creer que somos exportadores y que la economía nacional se fortalece, pero no hablamos de que los productos exportados son producidos por empresas trasnacionales establecidas en México, que aprovechan los bajos costos de producción y las facilidades de exportación gracias al “libre comercio” y a la proximidad con los centros de consumo.

 

Se nos olvida (o de plano ignoramos) que un verdadero proyecto nacional parte de nuestra propia capacidad productiva y se complementa con acuerdos económicos que tengan evidentes ventajas y que generen ingresos para México. Muy otra cosa es entregar patrimonio nacional para que su explotación y aprovechamiento genere recursos al extranjero y una palmada en el hombro de los gobiernos “amigos y socios”.

 

Se nos ha hecho creer que la relación bilateral obliga a comprometer recursos propios dando participación al extranjero, incluyendo minería, petróleo y electricidad, entre otros, y que las empresas del Estado deben ceder espacio al capital privado. Tal supuesto ha demostrado su falsedad y poca pertinencia, habida cuenta de que la única entidad capaz de grandes inversiones sin comprometer el dominio y la soberanía nacional es el propio Estado mexicano.

 

En el modelo de economía mixta participan el sector privado, el público y el social, pero el interés nacional se guarda mediante la rectoría del Estado, porque el Estado es quien rige constitucionalmente el desarrollo y actúa mediante las acciones del gobierno en el marco del derecho vigente. Queda claro que la defensa del interés nacional no supone autoritarismo ni exclusión del interés privado, o social, sino el estricto cumplimiento de las normas que rigen la relación económica sectorial de acuerdo a nuestro proyecto de nación.

 

Hablar de “extrema izquierda” respecto a un modelo de desarrollo que defiende y privilegia el interés nacional sobre el extranjero es, en términos coloquiales, una auténtica pendejada y, lamentablemente, el imperialismo gringo juzga y condena a quienes sostiene la idea de independencia y libertad como inherente a su soberanía e identidad nacional.

 

Si la tarea de Mr. Trump es la de bailar un zapateado sobre los valores e intereses nacionales de otros países, la nuestra como mexicanos y latinoamericanos, ardua y absolutamente irrenunciable, es la de defender lo propio, a pesar de que los nuevos Miramones y Mejías insistan en que bajarse los calzones es lo mejor para la nación. Pues que se pudran.

 

http://jdarredondo.blogspot.com

 

Fecha de publicación viernes 30 de enero de 2026

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