Ene 23, 2026

NOTAS SUELTAS. Terror Naranja

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trump naranja

Donald Trump el color naranja de su rostro se debe a la aplicación constante de spray de bronceado artificial según han explicado cosmetólogos debido a que él es muy blanco casi albino

 

“Todo ha perdido el loco menos la razón” (G. K. Chesterton).

 

 

HERMOSILLO, SONORA, MX. — Suenan tambores de guerra, o más bien, estampida de bueyes al borde de un ataque de nervios. La manada europea tiembla tras el biombo de la OTAN y la civilización occidental que revela herrumbre y caos.

 

Suenan plañideras las voces de las abuelas de posguerra, los tratados y acuerdos de una repartición del mundo que se recuerda con nostalgia donde, por un lado, se encuentra la poderosa América y, por otro, la sufrida Europa, atosigadas por el Este y una recién reconocida vocación parasitaria.

 

Tras el cese de las hostilidades inicia la rentabilización de las mismas, aunque el discurso dominante es el de la paz y la concordia, la goma de mascar y las nuevas fotos tomadas con cámaras Kodak en medio de una euforia que hace que el escenario huela a decadencia y miedo.

 

Tras el olor a pólvora, vienen las barrigas más ilustres del panorama financiero y militar e inauguran las instituciones de Bretton Woods, con el acompañamiento de la OTAN, para salvaguardar la “paz” y los intereses del capital.

 

El idioma inglés se hace indispensable para escribir y rescribir la historia como un guion cinematográfico que deviene doctrina de fe y manual de buenas costumbres. Hollywood magnifica las maravillas de América y maquilla a una Europa cuya virginidad cultural recibe reconstrucción y tratamiento psiquiátrico.

 

Así, economía, política y cultura pasan por el filtro de la novedad trasatlántica en un ambiente de desconfianza que se cultiva bajo la premisa de que donde hay malos tiene que haber buenos, y que el bien está definido por las nuevas reglas de moral que impone el dinero y el interés bancario respaldados por el poderío de los arsenales y la contundencia de la tecnología nuclear americana.

 

La competencia comercial que se inaugura es la guerra por otros medios y el maquillaje perfecto que oculta las imperfecciones de los vencedores y el papel lastimero de los vencidos, en una envoltura de unidad que luce bonita en las películas y fatal en las conciencias despiertas porque las cosas no son lo que parecen.

 

Europa se americaniza mediante las infaltables expresiones transculturales que impulsan los medios de comunicación, de entretenimiento, de información, el dólar y la crisis de identidad se resuelve aumentando la dependencia en economía y defensa.

 

El sentido común, el instinto de supervivencia, la moral y la autoestima resultan ser artículos de lujo, cuando no una carga onerosa y políticamente incorrecta a los ojos del gringo que llegó para salvar, quedarse, administrar y dirigir la empresa nacional, replantear la moral y la identidad europea desde una ignorancia prejuiciosa e imperativa.

 

Pero las iniciativas no faltan: recién concluida la guerra, occidente (Inglaterra-Europa-EEUU) decide la creación del estado de Israel mediante la torcedura inmobiliaria de brazo de la historia y a costa de la milenaria realidad étnica y cultural de Palestina.

 

Surge floreciente la industria del Holocausto donde el polo triunfador juzga como “antisemita” a quien se oponga al expansionismo genocida de Israel, apoyado por Estados Unidos en una lucha donde los verdaderos semitas son masacrados por los impostores europeos asquenazí.

 

Mundo al revés donde el viejo orden internacional se mueve al ritmo de zapateado que baila sobre el tablero del derecho internacional la matonería y la extorción norteamericana mientras sodomiza a Europa, deshilacha la paz mundial y acomoda a su gusto los supuestos de la doctrina Monroe hasta convertirla en un esperpento pestífero al servicio de la oligarquía naranja. El derecho a extorsionar, bombardear e invadir hace su entrada en el escenario mundial contemporáneo.

 

Bajo esta babeante deformación política, la geografía hemisférica pasa a ser el patio de recreo de un energúmeno y el escenario de gritos y susurros de la población nativa convertida en el público de una obra circense dominada por sociópatas, donde algunos de los enanos del coro de la periferia imperial lucen galas presidenciales o ministeriales.

 

Así pues, la historia devino farsa y la verdad en rumor malicioso. La diplomacia se redujo al absurdo de manera que ya es más que evidente la urgencia de recuperar la dignidad y el sentido común y enfrentar a quien debe considerarse el enemigo común.

 

La insolencia gringa debe parar. Las mentiras prudentes y los eufemismos deben cesar. La complicidad por omisión o cobardía debe terminar, y la unidad nacional y de toda Iberoamérica debe hacerse realidad en un frente común sin dudas ni fisuras, de cara a la historia de lucha independentista que nos es común.

 

Europa debe reaccionar en beneficio de su propia integridad y autoestima, salvo que decida renunciar a su legado y compromiso histórico y convertirse en una vetusta parcela de la periferia imperial.

 

México debe oponerse a la debacle trumpista, a la miseria anglosionista, a ese extraño enemigo que profana con su planta nuestro suelo, nuestros intereses y nuestra pertenencia latinoamericana, a la realidad que tenemos y la que queremos porque, entiéndase bien, seamos rojos, blancos o azules, la patria es una sola y se defiende.

 

 

http://jdarredondo.blogspot.com

 

Fecha de publicación jueves 22 de enero de 2026

 

 

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