Regreso a clases 2026 costará 12.66% más que 2025: ANPEC
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CIUDAD DE MÉXICO, MX. — «Si está en oferta, conviene comprarlo.» «Todo tiene que estrenarse.» «Ya después me organizo.» Son creencias tan arraigadas que pocas familias las cuestionan, y son precisamente las que multiplican el gasto en la temporada más pesada del año para el bolsillo familiar.
De acuerdo con la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (ANPEC), el gasto promedio por estudiante para el regreso a clases asciende a $10,916 pesos, 12.66% más que el año anterior, una presión que se ejerce en el presupuesto de las familias mexicanas. Y el gasto tampoco se distribuye de forma pareja a lo largo del año: se concentra en apenas dos o tres semanas de agosto, cuando útiles, uniformes, calzado, cuotas de inscripción y, en algunos hogares, transporte o dispositivos escolares deben cubrirse casi al mismo tiempo.
Esa combinación, costo que sube y tiempo que se acorta, es la que empuja a muchas familias a resolver sobre la marcha, tomando decisiones que un mes con más margen para planear probablemente evitaría. Frente a este panorama, Stori identifica cinco mitos que suelen salir caros:
Mito 1: «Si está en oferta, es ahorro.»
Una promoción solo representa un ahorro real si el producto ya estaba contemplado en la lista original. Cuando la oferta empuja a comprar algo que no se necesitaba, el resultado no es ahorro, es gasto adicional disfrazado de buena decisión. Lo recomendable es comparar precios únicamente para lo que ya está en la lista, y tratar cualquier oferta fuera de ese presupuesto como tentación, no como oportunidad.
Mito 2: «Hay que comprarlo todo nuevo.»
Existe la idea de que empezar bien el ciclo escolar significa estrenar todo, lo que presiona rubros caros como el uniforme. Sin embargo, buena parte de estos artículos del ciclo anterior todavía cumplen su función. Reutilizar no es quedarse corto: es un hábito de consumo responsable que libera presupuesto para lo que sí es indispensable renovar.
Mito 3: «El regreso a clases es un gasto de última hora.»
Cada año se repite el mismo patrón: tratar agosto como una sorpresa financiera, cuando en realidad es de los gastos más predecibles del calendario doméstico. Cubrirlo de último momento suele significar recurrir al crédito sin plan o sacrificar otros gastos del hogar. Ahorrar poco a poco durante el año permite llegar a la temporada con el dinero ya reservado, sin desviar el presupuesto de renta, despensa o servicios.
Mito 4: «La tarjeta de crédito es mala para estos gastos.»
El problema no es la herramienta, sino cómo se usa. Diferir un pago o aprovechar meses sin intereses puede ser una decisión inteligente si existe, desde antes de comprar, un presupuesto definido y la intención de liquidar a tiempo. Los Meses Sin Intereses, de muchas tarjetas de crédito como es el caso de Stori, permite dividir compras grandes, entre ellas uniformes o tecnología, en pagos iguales sin cargos adicionales. El riesgo real está en pagar solo el mínimo: eso convierte una ayuda temporal en una deuda que se arrastra por meses.
Mito 5: «Con la lista de útiles ya está resuelto el presupuesto.»
Es común concentrar todo el presupuesto mental en la lista de útiles, dejando fuera uniformes, calzado y cuotas escolares, que suelen pesar más que la papelería. Por lo que fijar un tope de gasto total, que incluya todos los rubros, es lo que realmente evita las sorpresas de última hora.
«El regreso a clases no debería sentirse como una emergencia financiera. La mejor herramienta sigue siendo la planeación: permite tomar mejores decisiones, evitar compras impulsivas y mantener la seguridad financiera de toda la familia», explica Marisa Hurtado, Líder de Relaciones Públicas de Stori.
Fecha de publicación viernes 7 de agosto de 2026
