Oct 16, 2026

SOMOS NUESTRA MEMORIA. Por si la presidenta me entrevista

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entrevista

 

Aprovechando que la presidenta de México visitará los hospitales del IMSS Bienestar, y por si entre 130 millones de mexicanos me toca platicar con ella, le voy a contar algo que tal vez no sabe, pero que la gente de a pie sí.

La salud mental es un tema que en el país no está atendido: no hay personal suficiente para toda la población y los servicios del IMSS, ISSSTE, Secretaría de Salud e IMSS Bienestar están saturados.

Los pocos psicólogos que hay están, en su mayoría, precarizados y tratados como personal de cuarta; los de tercera tienen base, pero sin prestaciones completas; los de segunda son los amigos de los amigos, y los de primera, sus familiares con base federal y prestaciones completas.

Los héroes del COVID-19 siguen sosteniendo los servicios de salud con casi nada de presupuesto: en muchos casos no hay ni lapiceros ni hojas, me cuentan mis colegas. Lo que sí hay es la exigencia de atender a más personas, pero sin materiales para dar una atención de calidad. No es posible que, con un presupuesto anual de 10 billones de pesos, no se tengan las cosas básicas para la atención de la población.

Las condiciones laborales son injustas: los políticos en turno dicen que ellos no contrataron a los eventuales de la Secretaría de Salud, y los de antes ya no pueden corregir esos contratos precarizados. Sería bueno, además, implementar concursos, como hizo AMLO, para que los improvisados dejen puestos que dañan el servicio público y administren quienes conocen su trabajo y no solo maquillan la información.

Colegas psicólogos del IMSS Bienestar, la Secretaría de Salud, el ISSSTE y el IMSS me han hecho llegar lo que piden, y se parece tanto de una institución a otra que parece escrito por la misma mano: basificación para quienes llevan años trabajando, a veces más de una década, renovando contrato; nombramientos que no llegan o que van a quien los paga o a los íntimos; y pago parejo de días festivos, viáticos, primas dominicales y estímulos pendientes.

Piden también homologación: que un psicólogo basificado en el IMSS Bienestar tenga el mismo salario y las mismas prestaciones que su colega de la Secretaría de Salud o del IMSS régimen ordinario, porque hacer el mismo trabajo con dos tabuladores distintos no es federalismo, es injusticia puesta al servicio del poder.

Y condiciones mínimas para ejercer: un consultorio con puerta, donde la confidencialidad no sea un lujo; hojas, lapiceros y material para aplicar evaluaciones; agendas que permitan escuchar al paciente en lugar de cumplir una cuota; y supervisión clínica y espacios para cuidar a quien cuida, porque quien escucha dolor todos los días también se desgasta.

Si la presidenta me entrevista, esto le pediría en nombre de mis colegas: basificación, homologación salarial y condiciones mínimas para que la atención psicológica deje de ser un acto de resistencia y sea un derecho garantizado para las y los pacientes.

Las cuentas no dan. Se contabilizan cerca de 8,668 psicólogos en el sector público: 6.6 por cada 100 mil habitantes. El IMSS cuenta con 583 para la población derechohabiente y 159 plazas para sus propios trabajadores, frente a los 4.8 millones de personas con algún problema de salud mental que el propio instituto estima.

Tampoco ayuda el dinero: el proyecto de presupuesto federal para 2026 destinaba a salud mental cerca de 1.5% del gasto en salud, muy lejos del 5% que recomienda la OMS. Así no se mejoran las condiciones laborales como una forma de justicia social, no se basifica y no alcanza ni para los lápices.

Fuera de las instituciones el panorama tampoco mejora: datos de la Secretaría de Economía de 2024 hablaban de unos 161 mil psicólogos laborando, con un ingreso promedio de 6 mil 100 pesos al mes y casi uno de cada tres en la informalidad. Es poco el pago para un oficio que sostiene la salud mental de todos.

Mientras tanto, los trabajadores sindicalizados del IMSS reclaman que el aumento pactado de 2.9% se queda corto y piden derogar la parte de sus estatutos que les impide hablar de las carencias de los hospitales. Difícil que una visita presidencial muestre la verdad si el personal no puede contarla.

Causas y azares

  • Vaya lío el que armaron las y los trabajadores del IMSS al evidenciar cómo se maquillan los hospitales antes de cada visita de los administradores del gobierno en turno, algo que todos sabíamos pero que cae como bomba de realidad. La presidenta ya anunció que sus recorridos por los 24 estados donde opera IMSS Bienestar serán sorpresa. Ojalá la sorpresa llegue también a los consultorios de psicología, que casi nunca salen en la foto.
  • Hay partidos políticos que ya desaparecieron y siguen chupando miles de millones de pesos del presupuesto; o sea, sí hay dinero, ¿pero no saben dónde está?
  • ¿Por qué los platos rotos los terminan pagando siempre los mismos? Con nuevos impuestos, aumento de cuotas y una recaudación fiscal agresiva contra la clase media, otra vez unos cuantos pagarán lo de todos.

Nos estamos viendo, que yo propondría que los políticos no fueran personajes públicos. https://www.facebook.com/share/18aDRSFKLn/

Fecha de publicación viernes 16 de octubre de 2026

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