Un estudio advierte que el ruido del tráfico puede aumentar el riesgo de padecer la enfermedad de Parkinson.
El ruido de los coches en movimiento ya no es solo una fuente de molestias o trastornos del sueño, ya que un estudio científico reciente indica que podría estar relacionado con un mayor riesgo de padecer la enfermedad de Parkinson, una de las enfermedades neurológicas más comunes del mundo, según la revista científica «JAMA Neurology».
El estudio presentó la relación entre la exposición prolongada al ruido de las autopistas y del tráfico y la probabilidad de desarrollar la enfermedad de Parkinson, en uno de los estudios más grandes que abordan el impacto del ruido ambiental en la salud cerebral.
Los investigadores se basaron en datos de más de 3,1 millones de personas en Dinamarca, a las que se les realizó un seguimiento desde el año 2000 hasta el 2017, comparando los niveles de ruido a los que estuvieron expuestos los participantes cerca de sus lugares de residencia con casos diagnosticados posteriormente con la enfermedad de Parkinson.
Durante el período de seguimiento, el equipo monitoreó más de 20.000 casos de la enfermedad y descubrió que las personas expuestas a niveles más altos de ruido del tráfico durante períodos prolongados tenían más probabilidades de verse afectadas en comparación con quienes viven en zonas más tranquilas.
Los resultados mostraron que cada aumento de aproximadamente 11,5 decibelios en los niveles de ruido relacionados con el tráfico se asociaba con un mayor riesgo de padecer la enfermedad de Parkinson de casi un 3 %, incluso después de que los investigadores tuvieran en cuenta otros factores como la contaminación del aire, los ingresos y el nivel educativo.
El estudio también indicó que disponer de una zona tranquila en el hogar, como una habitación o una fachada alejada de la calle, puede estar asociada a un menor riesgo de lesiones, lo que subraya la importancia de minimizar la exposición continua al ruido.
¿Cómo afecta el sonido a las cosas?
El estudio no demuestra que el ruido cause directamente la enfermedad de Parkinson, pero sí aporta pruebas de una posible relación.
Los investigadores sugieren que la exposición continua a ruidos fuertes puede afectar al cuerpo a través de varias vías, incluyendo trastornos del sueño, aumento del estrés crónico y estimulación de la inflamación, factores que a su vez pueden afectar la salud del sistema nervioso.
contaminación invisible
Los investigadores creen que los hallazgos del estudio añaden una nueva dimensión al debate sobre la contaminación acústica, que a menudo se considera un problema puramente relacionado con la comodidad, mientras que un creciente número de investigaciones apunta a sus posibles efectos en el corazón, el sueño, la salud mental y el cerebro.
El equipo hizo hincapié en que se necesitan más estudios para comprender mejor la relación, pero los hallazgos actuales respaldan la importancia de desarrollar soluciones para reducir el ruido en zonas residenciales densamente pobladas.
Soluciones más tranquilas
Los investigadores añadieron que contrarrestar los posibles efectos del ruido del tráfico no se limita únicamente a reducir los niveles de ruido, sino que también puede lograrse diseñando entornos residenciales más silenciosos, mejorando el aislamiento de los edificios, regulando el flujo de tráfico, ubicando los dormitorios lejos de las fuentes de ruido y diseñando viviendas que ofrezcan una fachada o un patio tranquilo para los residentes.
Señalaron que proporcionar un espacio residencial menos expuesto al ruido podría ser una solución práctica para reducir los posibles riesgos para la salud, especialmente en las grandes ciudades donde es difícil reducir significativamente el tráfico de automóviles, lo que convierte la planificación urbana en una herramienta importante para reducir los efectos de la contaminación acústica.
La enfermedad de Parkinson es un trastorno neurológico progresivo causado por la degeneración de las células productoras de dopamina en el cerebro, lo que provoca síntomas como temblores, lentitud de movimientos y rigidez muscular.
PUBLICADO EL 24 DE JUlIO 2026 Con información de AFP)
