La maestra Leticia Ramírez entra a la Secretaria del Bienestar.
CIUDAD DE MÉXICO. MX. — A Leticia Ramírez Amaya se la veía nerviosa aquel día de agosto de 2022 cuando Andrés Manuel López Obrador la lanzó al ruedo de la política nacional. “Leti tiene como profesión ser maestra, dio clases 12 años”, describió el presidente al explicar por qué su hasta entonces directora de Atención Ciudadana pasaba a formar parte del gabinete, como titular de la Secretaría de Educación Pública.
Con estudios de Bachillerato y Normal, una licenciatura trunca y con la lealtad al movimiento como principal atributo, Ramírez dejaba la discreta oficina que ocupaba en Palacio Nacional para mudarse al monumental edificio de la SEP y ocupar el mítico despacho de José Vasconcelos.
Su primer traspié público ocurrió 20 días después, cuando en una entrevista transmitida en vivo en la principal televisora del país, la nueva secretaria de Educación reconoció que no podía responder una pregunta elemental sobre el proyecto sexenal conocido como Nueva Escuela Mexicana. “¿Cómo va a aprender un niño las matemáticas en segundo de Primaria, que ya está dentro del nuevo modelo educativo?“, quiso saber la periodista Danielle Dithurbide. Y la respuesta de la funcionaria fue simple: ”No podría contestar eso”.
Leticia Ramírez había trabajado bajo el cobijo de Andrés Manuel López Obrador en los últimos 22 años. Fue su directora de Atención Ciudadana en el Gobierno del Distrito Federal, de 2000 a 2006, y desempeñó la misma función en la Presidencia, de diciembre de 2018 hasta el 15 de agosto de 2022, el día que sustituyó a otra maestra al frente de la SEP: Delfina Gómez, quien renunció para buscar la gubernatura del Estado de México.
La llegada de Ramírez levantó ámpulas en la oposición y en la opinión pública, que de por sí ya criticaba agriamente la gestión de la maestra Delfina y el supuesto desdén de López Obrador por la educación al colocar a dos maestras al frente del sector, y no a un político profesional.
Pero esas críticas, lejos de hacer dudar al presidente, lo alentaba, pues el perfil de la maestra “Leti” encajaba a la perfección con la idea de 90% lealtad y 10% experiencia, con la que diseñó su equipo de Gobierno. “Nos conocemos desde hace 28 años. Es una gente de absoluta confianza, preparada, honesta; igual que la maestra Delfina, con convicciones. Fue además dirigente en la Sección 9 del magisterio, tanto del SNTE como de la CNTE; entonces, es otra maestra la que va a estar a cargo de la SEP”, dijo López Obrador para defender su decisión.
Otro dato que destacaba en la nueva titular de la SEP era el de su militancia en la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, disidente del magisterio oficialista que durante décadas lideró la maestra Elba Esther Gordillo, y cuyos métodos de lucha sacudían a los más ortodoxos: el plantón, la toma de carreteras y las marchas, que no en pocas ocasiones acababan en duros enfrentamientos con la Policía. En ese contexto, a Leticia Ramírez se la conocía más por su militancia en grupos maoístas y su liderazgo en la CNTE, que por su trabajo como maestra normalista, que ejerció durante una década, hasta que en 1989 ocupó su primer cargo sindical.
Obradorista y “claudista”
Leticia Ramírez conoció a López Obrador a finales de los 90, cuando el tabasqueño era dirigente nacional del PRD y ella inició su carrera política, como militante de ese partido. En el año 2000, López Obrador fue elegido jefe de Gobierno del Distrito Federal y, al formar su equipo, la eligió para hacerse cargo de una función que él consideraba fundamental: la atención a los ciudadanos.
Ahí se estrechó su relación con el jefe de Gobierno, pero también con otras funcionarias clave del obradorismo, como Rosa Icela Rodríguez, que entonces era directora general de Participación Ciudadana y actualmente es secretaria de Gobernación. En aquel Gobierno de la Ciudad, Leticia Ramírez conoció también a Claudia Sheinbaum, que era la secretaria del Medio Ambiente de López Obrador.
Funcionarios del Gobierno actual ubican el sexenio de López Obrador al frente de la ciudad (2000-2006) como el punto de encuentro de la actual presidenta con muchas funcionarias que transitaron del obradorismo al claudismo y que hoy ocupan un lugar importante en su administración, como Rosa Icela Rodríguez, Ernestina Godoy, Ariadna Montiel, Raquel Buenrostro y Leticia Ramírez. “Quien quiera leer a Leti Ramírez como un cuadro o una imposición de López Obrador, se equivoca. Ella es cercana a los dos; se formó con Andrés Manuel, pero hoy su lealtad está con la presidenta. Son un mismo equipo”, refiere el funcionario.
En agosto de 2024, cuando Sheinbaum era presidenta electa, anunció la reestructuración de la Oficina de la Presidencia y creó la Coordinación General de Asuntos Intergubernamentales y de Participación Social, que recayó en la entonces secretaria de Educación Pública, Leticia Ramírez, quien trabajaría bajo la tutela de Lázaro Cárdenas Batel, jefe de la oficina. Su misión era coordinar al gabinete y todas las áreas del Gobierno federal para alinear las políticas públicas y los programas. Le reconocen su disciplina y buen trato, y la presidenta dijo recientemente que “la ayudó mucho” en este primer año y medio del sexenio.
Cuando anunció que Leticia Ramírez sería la nueva secretaria del Bienestar, Sheinbaum destacó su lealtad al movimiento con una frase: “Es una compañera a la que conocemos desde hace muchos años, desde el trabajo que hacíamos casa por casa”. Su decisión la anunció el martes por la tarde, luego de encabezar una reunión con los 32 delegados de Programas del Bienestar, los operadores territoriales y líderes de la poderosa maquinaria conocida como Servidores de la Nación, encargada de repartir miles de millones de pesos del erario a los beneficiarios de los programas sociales, el sello distintivo de la Cuarta Transformación.
El evento celebrado en Palacio Nacional no fue un mero anuncio protocolario, como los que hace la presidenta en sus conferencias mañaneras cada que cambia a un funcionario, sino un traspaso de mando, de Ariadna Montiel a Leticia Ramírez. Con su decisión, la presidenta ha enviado un mensaje claro: el manejo de los programas seguirá en manos de una operadora política y una militante de larga data en el movimiento obradorista.
Características que comparten Montiel y Ramírez, la exsecretaria que ahora dirigirá el partido, y la exfuncionaria discreta que, nuevamente, adquirirá relevancia política y estará bajo el escrutinio de la opinión pública, de cara a las elecciones de 2027. Al menos en el papel, ella debería impedir que los programas sociales se usen con fines políticos.
PUBLICADO EL 30 DE ABRIL 2026 Con información de Ernesto Núñez)
